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LA
IMPORTANCIA DE SABER CUÁNDO MUDARSE
En el libro “Los Bebés Eurítmicos. Los
Hijos del Día, Los Hijos de la Noche”, que publiqué en
el año 2007 (Editorial Humanitas, Barcelona, España),
menciono que dos cosas levantan o hunden a nuestro
destino: El nacimiento de un niño y una mudanza.Una
mudanza óptima es aquella en la que los planetas y las
estrellas están ‘bien alineados’ con el momento de
nuestro nacimiento. Por experiencia, yo califico a la
fecha y hora de las mudanzas como: mudanzas de oro, que
nos permiten obtener el 100% de nuestras metas y sueños;
de plata, que nos dan un 70% de resultados; y de cobre,
que nos aportan sólo un 50%.
En el calendario abundan las fechas de
cobre, mas no así las de oro, pues a veces hay que
esperar meses y hasta más de un año para encontrar ese
día valioso.Esto nos lleva a pensar que el acto de
mudarse no es tan sencillo como la inmensa mayoría cree;
máxime cuando hemos arriesgado todo nuestro capital en
una casa, y nos preguntamos si podremos pagarla, si
habrá progreso para nuestra familia con esta mudanza, y
si alcanzaremos el bienestar anhelado.
De plano, nunca debemos mudarnos en días de Luna Llena,
salvo que sea para dividir a la familia.
Les contaré mi experiencia, pues aplico
al pie de la letra mi teoría: Mi esposa y yo compramos
una casa al norte de Miami, la cual debían entregárnosla
en diciembre de 2002, lo que encajaba perfectamente con
una fecha de oro para mudarnos; mas los constructores se
demoraron y nos la entregaron en agosto de 2003. Revisé
cuidadosamente el resto del año 2003 y no había ninguna
fecha buena para mudarse; hasta pensamos tomar la opción
de una fecha de plata, pero tampoco la había. Imposible
aceptar una fecha de cobre - veníamos a este país con
muchos deseos de abrirnos camino y crecer en prosperidad,
y con una fecha tan débil no íbamos a lograr el cometido.
Después de pasarme 5 días calculando,
encontré que el 20 de febrero de 2004 recién tendríamos
la fecha que reunía todas nuestras exquisiteces; esto es,
armonía familiar, capacidad para poder cubrir nuestra
deuda con el banco y tener nuevos clientes, sin perder
los que habíamos dejado en nuestro país de origen. En
fin, en la fecha elegida reuníamos todo lo que queríamos,
pero la espera sería de más de seis meses, pagando las
obligaciones del banco más los otros gastos que una casa
implica. Decidimos cerrar la nueva casa y esperar hasta
la fecha que se había calculado para mudarnos.
Cuando faltaban unos días para la fecha de la mudanza,
tomamos el avión hasta Miami, nos alojamos en casa de
unos amigos y esperamos, previo cálculo de un buen día y
hora de llegada, para entrar con el ‘pie derecho’ a
Estados Unidos.
Llegó el día y, a la hora precisa, abrimos la puerta y
entramos a nuestro nuevo hogar con algunas cosas
personales; pasaron algunos días y luego llegaron los
muebles y todo lo que se necesita para poder vivir en
una casa. ¡Ah!, me estaba olvidando de mencionar que la
adquisición de la casa incluyó la orientación geográfica
debida (Es buena orientación cuando la puerta de la casa
mira hacia el Norte o hacia el Oeste).
Lo que se tiene que tomar en cuenta
cuando uno hace una mudanza, aparte de no hacerlo cuando
hay Luna Llena, es no hacerlo de noche, en el caso de
los varones; si se trata de una dama que es cabeza de
familia, el mediodía no siempre es una buena opción.
Otro punto crucial es que, cuando están por mudarse,
algunos suelen llevar unas cositas un día, al día
siguiente algo más y así, sucesivamente; y sólo después
de algunos días deciden ya quedarse en la casa. Digo
esto porque, cuando les pregunto cuándo se mudaron,
muchos de mis consultantes no tienen una fecha exacta,
lo que dificulta el saber cuál es el destino de esa
vivienda para poder sacar un pronóstico de su futuro en
ella.
Esto me hace acordar el caso de un
caballero que compró un flamante departamento con todas
las ilusiones del caso, y lo decoró espectacularmente,
sintiéndose el dueño y señor de esta propiedad; al
final, resultó perdiéndolo. ¿A qué se debió esto?. Con
la emoción de ocupar el departamento, al salir de su
trabajo fue a buscar muebles y, después de tanto mirar y
caminar, encontró una cama en oferta y decidió
comprársela. La tienda le dio la opción de entregársela
de inmediato y él aceptó, llegando al departamento ya
entrada la noche. Como estaba cansado, arregló su cama
con las sábanas nuevas y se quedó a dormir. A partir de
ese hecho, tuvo muchas dificultades en su centro de
trabajo, los clientes comenzaron a alejarse y sentía que
no podía cumplir con el banco.Se preguntarán qué hacer
en este caso, cuando la casa ya es de ustedes, y no la
pueden devolver al banco, diciéndole: “Me mudé en mala
fecha y no puedo pagar mis obligaciones y quiero otra
casa”. Si así fuera la vida, no habría problemas, pero
la realidad es otra; entonces, ¿cual sería la solución?
Para estos casos, recomiendo un éxodo de
40 días, el cual denomino ‘la re-mudanza’. Se busca el
día de salida y reingreso a la casa, algo tedioso pero
efectivo; aunque, naturalmente, lo más indicado sería
buscar otro inmueble y mudarse, en el día y la hora
correcta. Pero, para evitar todas esas situaciones,
siempre digo que tenemos que programar nuestros pasos.
Imaginemos que vivimos en un túnel completamente oscuro
y, cuando estamos caminando dentro de él, sentimos unas
manijas que nos chocan en la cara; buscamos la salida,
pero existen tantas manijas que no sabemos cuál jalar y,
lo peor de todo, es que no tenemos una linterna que nos
alumbre y podamos ver que cada manija tiene su propia
etiqueta que dice: Felicidad, Dinero, Triunfo, Desgracia,
Mala Suerte, Belleza, etc. Tenemos la opción de escoger,
pero no podemos porque estamos a oscuras, y comenzamos a
tirar de cada una de ellas sin saber qué nos tocará en
suerte. Puede caernos todo un chorro de monedas de oro o
de plata, como puede caernos basura.
La astrología es la linterna que nos
ayudará a salir de ese túnel y permitirnos escoger lo
que queramos.
Quiero aclarar algo, cuando hablo de mudanza no me
refiero únicamente a cambiar el lugar de nuestra casa,
hablo también de negocios, fábricas, oficinas,
institutos, irnos a otro país a vivir; es decir, todo lo
que conlleva un cambio de domicilio.
Aunque no lo crean, no hay días de oro en marzo, abril y
mayo en este año 2008, para mudarse. Mas, si urge el
cambio, tengamos presente que siempre podremos contar
con una fecha de plata, que hallaremos en los últimos
días de agosto y primeros días de septiembre, o recurrir,
en su momento, a la re-mudanza (que explicaré en el
próximo número).
Si es imposible esperar al año 2009 para mudarse,
busquemos hacerlo en Luna Creciente.
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